Las postales sobre la cultura en el alto valle revelan que los territorios no son sólo geográficos sino que están cargados de diversas identidades que habitan, coexisten y se retroalimentan. A lo largo de estos artículos intentaré darle vida y protagonismo a cada una de ellas. Desde las distintas raíces que componen el mapa cultural de Neuquén hasta el presente en el cual se fusionan los distintos elementos históricos y actuales.

Diciembre de 2025 cerró con exposición y música local. El sábado 13 de diciembre, la exposición y performance “Mundos Internos” de Sabino Delgado Delvas y “La Versátil” de Rayen Vilo, hicieron vibrar el Centro Cultural Alberdi. El domingo 28 de diciembre cerró su año la banda “Manteca Kush” en GlowerBar. Ambos eventos sucedieron en el área centro de la capital neuquina.

La Exposición y Performance “Mundos Internos” y “La Versátil” en el Centro Cultural Alberdi de la ciudad de Neuquén. Esta obra invitaba a recorrer desde lo visual y lo emocional, al artista Sabino Delgado Delvas. La exposición consistió en una primera parte de performance en vivo. La segunda parte fueron las palabras de los artistas presentes Rayen Vilo y Sabino Delgado. La muestra “La versátil” estuvo disponible todo enero para visitar en el Centro Cultural. Contó con una diversidad de elementos de reciclaje que mantuvo a las salas del Alberdi completamente intervenidas. Los elementos creados con material reciclado como por ejemplo un gran pájaro de cientos de guantes marrones de lana hasta un mapa sonoro de la provincia de Neuquén, en el cual se indican las zonas de extracciones de Fracking. Y para quienes están leyendo y no conocen es la zona principal de Vaca Muerta. De esta forma se vislumbran acciones de la contracultura ante una economía extractivista. No solo en sus formas de presentar el contenido, en este caso el reciclado, sino en el mensaje propiamente construido en el mapa interactivo/extractivo. En la técnica se pudo observar la recuperación de prácticas artesanales (por ejemplo: la cianotipia) ante la producción industrial. A partir de estos modos de producción artística es que se percibe la desnaturalización del consumo del arte/prácticas artísticas. A su vez, la construcción de otras cartografías para representar los territorios se manifiesta como urgente en ciertos sectores sociales, dado que la creación de imágenes es la llave de la época. La vitrina de qué mostrar y qué ver por las redes sociales. Por eso la realización de obras que cuestionan la cultura dominante desde las lógicas productivas y mentales diversas son indispensables para alimentar a las artistas como a los pensadores sociales.

Para cerrar con honores el último domingo del 2025. Se presentó Manteca Kush en la despedida 2025 de Growler Bar. La banda incursionó en un nuevo formato para escuchar ¿Por qué no? con reposeras. La formación con las voces inconfundibles de Sami Fernández Besoni y Juan Fort, regalaron una nochecita de reggaes característicos hasta su último EP.
El conjunto musical surge en 2020 con Elías Fido Espindola y Mauricio Colo Castillo, se suman en el camino Jon Blend alías Juan Fort (2021) y Sami Fernández Berzoni (2021). La búsqueda poética de Manteca Kush se debate en un fértil cruce de caminos sonoros. Su genealogía está arraigada en el reggae neuquino de bandas como No Verás y La Estafa Dub, un sustrato rítmico y territorial que constituye su columna vertebral. Sin embargo, sobre este cimiento construyen una identidad expandida, una «poética del sampleo» donde conviven la atmósfera psicodélica de Pink Floyd, los grooves electrónicos de Daft Punk y el espíritu collage de Gorillaz. Este eclecticismo no es mera acumulación; es un método de composición que dialoga con el indie argentino, pero con una producción deliberadamente «más elaborada», aspirando a trascender la etiqueta local sin negarla. Su poesía sonora, por tanto, se teje en la tensión entre la raíz bien plantada en el asfalto neuquino y las ramas que se extienden hacia un imaginario global y digital, donde lo autóctono se vuelve un elemento más en un vasto paisaje de influencias.

Sobre su último material, Jon Blend respondía que “El último pero primer EP «Boló», veníamos sacando singles y sabíamos que era urgente una mejor carta de presentación. Teníamos las cuatro canciones que queríamos mostrar pero pensamos que estaría bueno que el primer tema sea una especie de intro del mundo de Manteca Kush y salió “Dub Miles”, una especie de dub instrumental psicodélico con samples de una entrevista a Miles Davis, en una tribu de pigmeos de África pasado por un filtro por pasos más un fragmento de «Así habló Zarathustra» del compositor Richard Strauss más conocido por la película «2001 Odisea del Espacio» de Stanley Kubrick entre otras cosas, logrando una especie de collage de samples, sintetizadores y una base dub.

Después sigue «Kosmos» que es la historia de un chico que conoce a una extraterrestre en modo dancehall con guitarras, le sigue «La Marea», una canción introspectiva y nostálgica, nuestro personaje quiere cambiar algo en él y en su realidad, sería la balada del disco.
El tercer tema es «Habitación», con la participación especial de Simón Bernal en la voz y Janeke (Chile) en el saxofón, una canción con aire reggae que describe como una habitación puede transformarse en un océano.
Y por último «Sin Alarmas» un tema que nos habla de que, aunque todo parezca oscuro y lleno de incertidumbres la vida continúa sin alarmas y todas las cosas pasan en cualquier lugar más allá de nosotros mismos, en esta canción se pueden escuchar elementos de la electrónica mezcladas con violines para dar un cierre épico”.

Este diálogo entre lo orgánico y lo sintético define la segunda capa de su debate poético. Por un lado, la fascinación por la psicodelia, la cultura cannábica y la «world music» los lleva a buscar samples de tribus lejanas o instrumentos exóticos, una suerte de etnografía sonora que busca lo primordial y lo ritual. Por otro lado, el sintetizador emerge como el instrumento clave para inyectar «falopa» (como dicen ellos) al sonido: no como mero adorno, sino como herramienta para construir paisajes y escenografías auditivas disruptivas. En su proceso, secuenciadores y arpegiadores se enfrentan a bajos y guitarras, creando una textura donde lo humano y lo maquínico, lo ancestral y lo futurista, dejan de ser opuestos para fundirse en una nueva sensualidad auditiva. Visualmente, este mismo principio se traduce, en sus artes de tapas, que mezclan el lenguaje del tatuaje y la historieta con iconografía patagónica, logrando una identidad que es, al mismo tiempo, urbana, local y profundamente cosmopolita. En Manteca, la poética nace precisamente de esa fricción: entre el dub del río Limay y el ruido blanco filtrado de un sintetizador.




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